-¿No puedes cambiar o no quieres hacerlo? -Tienes razón, no quiero cambiar. No quiero cambiar porque no puedo hacerlo, porque después de tanto tiempo sintiéndome como una basura y actuando como si no me importara uno se acostumbra, se acostumbra a la soledad, al silencio de no tener a nadie, a la sensación de querer llorar a toda hora, uno empieza a disfrutar el pasar horas sin comer, el golpear la pared solo para sentir el dolor en los nudillos, el pensar en cosas tristes solo para llorar. Uno se acostumbra a la depresión.